EL FUTURO DE CATALUÑA Y EL JUICIO DE SALOMÓN (II)

       “La independencia no depende de que unos la quieran, sino de que los que tienen voz en el         mundo, la reconozcan”

 De pequeña quedó grabada en mi mente la frase: ”en busca del voto perdido” .Estaba relacionado con la travesía del desierto político que habían emprendido con su nuevo partido (CDS), los malogrados Adolfo Suarez y su fiel escudero Rodríguez Sahagún -tras el fiasco de la UCD-.  En aquella época –y por razones de edad-,  la política no  me interesaba lo más mínimo, pero aquel episodio coincidía en el tiempo, con la serie de dibujos animados Quijote y Sancho, con banda sonora pegadiza e interpretación a cargo de dos mozalbetes que formaban el dúo  “Botones”. Creo recordar que los humoristas y caricatos de la época se ensañaban especialmente con el pobre Rodríguez Sahagún y su pelo de cepillo, buscando por todos los rincones, los votos que le faltaban. El fortuito choque de ondas de distinta frecuencia, fue sin duda el responsable de que ambos recuerdos, quedaron fusionados en mi adolescente y esponjosa mente. Me había olvidado por completo de toda aquella ensalada mental, cuando de repente mis neuronas se han visto sometidas a  una regresión, probablemente en solidaridad con el momento político que está atravesando Cataluña.

Espero que la actual singladura, tenga poco que ver con aquella, pero me ha hecho recordar que el voto es para un político lo que para el pequeño Marco era su dulce mamá. Es complicadísimo que tal como está planteada hoy en día  la política, cualquier dirigente, sacrifique sus cuitas y las de todo su partido en aras de lo que al fin y al cabo, la ciencia política contempla como un intangible. Las servidumbres al aparato son inevitables y los estadistas de raza son ya una especie en extinción.

salomón 2      Algunos parecen olvidar por momentos, que el éxito de toda esta movida ha de pasar indefectiblemente por un escenario  internacional. Después de que todos los intentos de acceder a un mandato democrático  resultaran fallidos -por la intransigencia del Estado que nos tutela-, a Cataluña solo le queda una bala en la recámara y es evidente que no puede desperdiciarla presentándose ante el mundo como si fuera el ejército de Pancho Villa -por muchos y bienintencionados argumentos que se barajen  en el ámbito doméstico-.

Es un auténtico milagro que los principales medios de EEUU, se estén haciendo eco a diario de lo que sucede en Cataluña, cuando históricamente una mayoría de los ciudadanos norteamericanos, ignoraba incluso la ubicación geográfica de España. Los yanquis son esencialmente presidencialistas, y no les cabe en la cabeza  que un puñado de catalanes potencialmente favorables a la independencia, sean capaces de  desertar o de torpedear un anhelo gestado hace 3 siglos,  con el triste argumento de que el abanderado del proyecto  -que además, se ha comprometido formalmente  a abandonar el cargo antes de 2 años-, no comulgue con su eventual dogma político. Yo llevo aquí 3 años y a pesar de poner toda la voluntad del mundo, me resulta muy complicado barajar conceptos que a mi entender, no solo no son equiparables, sino que fluyen en distinta dimensión. Lo cierto, es que la pretendida incidencia  del “votante ideológico”, no acaba de resultarme del todo convincente. Si tuviera que arriesgar una explicación coherente, me decantaría por pensar que más allá de las triquiñuelas estratégicas a cargo de ambos contendientes, los que se consideran guardianes de las esencias independentistas, se resisten a que un recien converso, lidere un proceso que consideran les corresponde por méritos y antigüedad.

Tenemos tendencia a mirarnos obsesivamente en el ombligo europeo y algunas coordenadas globales pueden pasarnos desapercibidas. Cataluña no será un estado independiente -y aceptado en el concierto internacional-, si Estados Unidos no da la venia. De ahí, los ingentes esfuerzos diplomáticos que está desplegando el Estado español para evitarlo.  Los países democráticos, estarán atentos  al impacto mediático del proceso electoral  y a su constatable dimensión plebiscitaria. En ningún caso entrarán a valorar los argumentos correctores de carácter coral esgrimidos por la variopinta tropa independentista. Supongo que a estas alturas ya todo el mundo tiene claro, que la independencia no depende de que unos la quieran, sino de que los que tienen voz en el mundo, la reconozcan.

Un veterano periodista barcelonés, coincidió hace unas semanas en Madrid con el prejubilado Pérez Rubalcaba. Le preguntó si en Madrid era motivo de preocupación la situación en Cataluña y la respuesta del dimisionario político le dejó estupefacto: En los últimos años, tan solo en una ocasión, tanto el PP como nosotros, estuvimos realmente preocupados. Fue el 30 de setiembre de 2005. Aquel día se encendieron todas las alarmas. Excepto 3 diputados de Ciudadanos, los parlamentarios catalanes, cerraron filas, aprobando el Estatut que Rodríguez Zapatero se había comprometido a apoyar. Incluso el PPC de Josep Piqué había suscrito parte del articulado que a la postre, sería el detonante de su destitución. Lo único que produce auténtico pánico en Madrid, es la unidad sin fisuras de las fuerzas políticas de Cataluña.

Más allá de cuál sea el desenlace de esta tragicomedia, una cosa parece bastante clara; Oriol Junqueras ha pecado de bisoñez política y según parece, sus asesores tampoco se muestran excesivamente bregados, tras la enésima renovación experimentada en el partido de Macià y Companys. Las encuestas están evidenciando un incipiente aunque sostenido trasvase del voto soberanista en favor del Presidente. Ante este goteo, es lógico que Mas no tenga ninguna prisa en convocar las elecciones, aunque está cantado que  efectuará la convocatoria, para que se celebren antes de las municipales. Es altamente improbable que Junqueras se pliega a la lista unitaria y todavía más difícil que Artur Mas ceda en sus pretensiones ya que conjuga la iniciativa de la propuesta, la capacidad de convocatoria electoral  y la convicción en la fórmula. Si Junqueras sigue en sus trece, se presentarán al fin dos listas con incorporación de notables en cada una de ellas. Se echarán mutuamente las culpas si el resultado no es el esperado -lo cual entra dentro de lo probable,  habida cuenta de que los escenarios de fricción nunca fueron los mejores aliados de las victorias-. No hay que descartar que el proceso soberanista pueda ser sustituido por la fuerza centrífuga de un proceso hispano renovador con pies de barro, que posiblemente no llegue a gobernar en España, pero que acumula suficiente potencial para abortar a medio plazo la autodeterminación de Cataluña. No es lo que esperaban ni siquiera los incondicionales del Keep Calm,  pero así lo habrán querido los dioses que sucediera. 2015 puede ser el año que consagre definitivamente a José María Aznar como el gran profeta del catalanismo en la intimidad.

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Un comentario en “EL FUTURO DE CATALUÑA Y EL JUICIO DE SALOMÓN (II)

  1. Totalmente de acuerdo contigo Pilar desgraciadamente Catalunya no sera nunca un Estado Independiente esto significaria la desaparición del Estado Español y los sicarios que tenemos como gobernantes estan haciendo lo indecible para que sigamos perteneciendo a España y mucha culpa de ello la tienen Junqueras y compañia

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