UN ERROR HISTÓRICO DE ERC Y UN ESPACIO PARA LA ESPERANZA

En las últimas semanas, etapas y talantes se van quemando en Cataluña  a un ritmo vertiginoso. Hoy ya resulta demodé hablar de listas unitarias e incluso de unidad de acción. No hace tanto, Dolors Camats -en su papel de poli bueno-, afirmaba votar SI-SI y hoy coprotagoniza la enésima dispersión  estratégica de unos  bolcheviques arrepentidos, que para poder subsistir, imploran de forma humillante el amparo de  Podemos. ¡Qué nivel Maribel!

Un buen número de independentistas, tienen muy claro cuál ha sido la película de estos últimos tres meses, aunque se han  resistido a hablar sobre el argumento, para no ahondar más en la herida de un proceso que ha sufrido un evidente revés a mayor gloria de un cálculo electoral fallido.  Nada han tenido que ver en esta ocasión, ni los herederos del franquismo ni sus lamentables cómplices de la izquierda sicodélica. Pienso sin embargo, que mirar hacia otro lado y cerrar heridas en falso nunca ha deparado nada bueno y mucho menos en los trances históricos. No creo que yo abunde en este estropicio constituyéndome en portavoz de lo que ya es un secreto a voces.

Junqueras-Palacio Congresos     Todo empezó un 2 de diciembre de 2014 cuando un político novel subió al estrado del Palacio de Congresos  de Barcelona y acabó gratuitamente con la euforia que había desencadenado el 9N. Podemos buscarle todas las vueltas que queramos. Podemos debatir sobre si el presidente Mas  estaba en condiciones de enfrentarse a los poderes de un Estado perverso, convocando un referéndum o una consulta refrendaria -sin disponer de unas mínimas estructuras de Estado y exponiendo a un claro riesgo a miles de funcionarios-. Podemos discutir si debiera haber informado a Oriol Junqueras de los pormenores del nuevo 9N, (después de que éste, junto a Joan Herrera, le hubiera dado la espalda). Podríamos incluso coincidir en que Mas debiera haber consensuado con Junqueras su  lista de país. Podemos especular sobre si ambos desaires molestaron tanto a un enquistado aparato de ERC -aderezado con odios seculares de  trashumantes socialistas-, que decidieron primar una vendetta política por encima de los intereses de Cataluña,  pero lo que no admite discusión alguna, es que antes de quemar a su líder -incitándole a subirse al estrado con un discurso impostado-, Esquerra debió haber consumido toda su influencia política –que era mucha-, para conseguir que Mas y Junqueras se encerrasen en un despacho y no salieran de él hasta haber llegado a un consenso. No solo no lo hicieron, sino que  apostaron por escenificar una ruptura que ha provocado el frenazo de un proceso gestado laboriosamente a lo largo de 4 años por cientos de miles de catalanes. El súbito interés  por arreglar el mundo -tras haber apoyado durante los últimos dos años la inevitable política de recortes del Govern-, dejó atónitas a las presidentas de l’ANC y de Òmnium y a los asistentes al acto que no debían sumisión de partido.

¿No habíamos quedado que la independencia era la condición necesaria para disponer de los recursos con los que poder atender las demandas sociales?  ¿No tuvo Esquerra suficiente con dos legislaturas tripartitas en compañía de sus socios neocomunistas y socialistas  para arreglar el mundo?  Si tras dejar esquilmadas las arcas públicas no lo lograron entonces, ¿por qué regla de tres iban a conseguirlo ahora, en los pocos meses que restan para pergeñar la ansiada independencia?  ¿O es que tras tantos años teorizando sienten vértigo en el momento de la verdad?  ¿O es que tras 300 años de espera, el pueblo de Cataluña ha de depender ahora de estrategias electoralistas? El aparato de Esquerra y sus encargados de campaña, han cometido un error de bulto. Pensaron que el relativo éxito electoral en las europeas -conseguido en un marco de eufórica unidad independentista-, era extrapolable a escenarios de división partidista. Se equivocan de medio a medio.

En ningún momento he ocultado mi apuesta por los que considero indudables  beneficios recurrentes  de una lista unitaria y del papel que juega el contrastado efecto bandwagon. No me cabe ninguna duda que este efecto arrastre proporcionaría muchos más dividendos electorales al conjunto del las fuerzas independentistas que la pretendida incorporación de unos supuestos votantes de izquierda radical que según las encuestas recalarán en Podemos o en el mejor de los casos en una CUP que no tiene garantizada representación en el ayuntamiento de Barcelona. En resumen; en Esquerra han hecho un pan con unas tortas. No solo han inyectado el germen que ha  dividido a las fuerzas soberanistas, sino que tendrán que emplearse a fondo para no quedar por detrás de PP y PSC en las municipales por Barcelona. La consecuencia inmediata de esta elucubración fallida,  puede ser la pérdida de la alcaldía de la Ciudad Condal para el bloque independentista. Guanyem-ICV, PSC y Ciudadanos están prestos para anteponer jacobinismo a ideología de base y conformar un nuevo tripartito en el consistorio barcelonés.  Sería la estocada definitiva al proceso. Nada me haría más feliz que errar en este pronóstico, porque si la incompetencia política nos lleva a perder Barcelona para el independentismo, habremos perdido una batalla crucial. Se acabaron los 11 de setiembre esplendorosos. Con un consistorio barcelonés en contra -escoltado por una oportuna ley mordaza-, la visualización internacional del proceso quedaría seriamente afectada, restándole grandes expectativas al 27-S

 

Un espacio para la esperanza

Con todas las sensibilidades a flor de piel, en un ambiente preelectoral, no sé si seré capaz de transmitir correctamente este mensaje sin tapujos pero con vocación  integradora. Pocas independencias y pocos vuelcos sociales se han producido en el mundo sin un liderazgo claro. Cierto que en el caso de Cataluña, es la sociedad civil quien polariza la fuerza, pero hasta la fecha, todos los contenciosos territoriales que han resultado exitosos, se ha aglutinado en torno a un líder carismático con suficiente solvencia para proyectarse con fuerza hacia el exterior. Por muy atípicos que se consideren los catalanes, hay cosas que forman parte de la naturaleza humana. Los genes asamblearios de Esquerra y la CUP no favorecen un objetivo que se me antoja irrenunciable. Sin Michael Collins, no se entendería la Irlanda independiente. Sin Mahatma Gandhi, India no hubiera alcanzado su independencia en 1947  y mucho menos Sudáfrica sería hoy la república independiente  que es sin Nelson Mandela. Sin la figura de Václav Havel se haría muy complicado poder explicar la separación amistosa de Chequia i Eslovaquia.

Si la figura del líder es importante en los acontecimientos trascendentales, lo es todavía más la visualización de una unidad sin fisuras y exenta de equívocos. Sin esta baza, el 27-S, no dispondremos de los elementos necesarios para soñar con el éxito. Toda la esperanza está depositada  en que tras las municipales, Esquerra e incluso la CUP sean capaces de recapacitar y apostar por el pragmatismo. En cualquier caso, la tarea que se presenta de mayo a setiembre -en un camino repleto de celadas-, va a ser ingente. Si los partidos que nos representan no son capaces de aparcar durante cuatro meses las ideologías y las estrategias partidistas -supeditándolas al bien supremo de Cataluña-, es que no nos merecemos ser libres. Esquerra en particular, no solo prestaría el mejor servicio a su patria catalana, sino que también evitaría su enésima refundación. Paradójicamente, la recuperación de la unidad sin paraguas ni subterfugios, es el mejor antídoto del que dispone ERC para no toparse de nuevo con su día de la marmota.

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EL FUTURO DE CATALUÑA Y EL JUICIO DE SALOMÓN (II)

       “La independencia no depende de que unos la quieran, sino de que los que tienen voz en el         mundo, la reconozcan”

 De pequeña quedó grabada en mi mente la frase: ”en busca del voto perdido” .Estaba relacionado con la travesía del desierto político que habían emprendido con su nuevo partido (CDS), los malogrados Adolfo Suarez y su fiel escudero Rodríguez Sahagún -tras el fiasco de la UCD-.  En aquella época –y por razones de edad-,  la política no  me interesaba lo más mínimo, pero aquel episodio coincidía en el tiempo, con la serie de dibujos animados Quijote y Sancho, con banda sonora pegadiza e interpretación a cargo de dos mozalbetes que formaban el dúo  “Botones”. Creo recordar que los humoristas y caricatos de la época se ensañaban especialmente con el pobre Rodríguez Sahagún y su pelo de cepillo, buscando por todos los rincones, los votos que le faltaban. El fortuito choque de ondas de distinta frecuencia, fue sin duda el responsable de que ambos recuerdos, quedaron fusionados en mi adolescente y esponjosa mente. Me había olvidado por completo de toda aquella ensalada mental, cuando de repente mis neuronas se han visto sometidas a  una regresión, probablemente en solidaridad con el momento político que está atravesando Cataluña.

Espero que la actual singladura, tenga poco que ver con aquella, pero me ha hecho recordar que el voto es para un político lo que para el pequeño Marco era su dulce mamá. Es complicadísimo que tal como está planteada hoy en día  la política, cualquier dirigente, sacrifique sus cuitas y las de todo su partido en aras de lo que al fin y al cabo, la ciencia política contempla como un intangible. Las servidumbres al aparato son inevitables y los estadistas de raza son ya una especie en extinción.

salomón 2      Algunos parecen olvidar por momentos, que el éxito de toda esta movida ha de pasar indefectiblemente por un escenario  internacional. Después de que todos los intentos de acceder a un mandato democrático  resultaran fallidos -por la intransigencia del Estado que nos tutela-, a Cataluña solo le queda una bala en la recámara y es evidente que no puede desperdiciarla presentándose ante el mundo como si fuera el ejército de Pancho Villa -por muchos y bienintencionados argumentos que se barajen  en el ámbito doméstico-.

Es un auténtico milagro que los principales medios de EEUU, se estén haciendo eco a diario de lo que sucede en Cataluña, cuando históricamente una mayoría de los ciudadanos norteamericanos, ignoraba incluso la ubicación geográfica de España. Los yanquis son esencialmente presidencialistas, y no les cabe en la cabeza  que un puñado de catalanes potencialmente favorables a la independencia, sean capaces de  desertar o de torpedear un anhelo gestado hace 3 siglos,  con el triste argumento de que el abanderado del proyecto  -que además, se ha comprometido formalmente  a abandonar el cargo antes de 2 años-, no comulgue con su eventual dogma político. Yo llevo aquí 3 años y a pesar de poner toda la voluntad del mundo, me resulta muy complicado barajar conceptos que a mi entender, no solo no son equiparables, sino que fluyen en distinta dimensión. Lo cierto, es que la pretendida incidencia  del “votante ideológico”, no acaba de resultarme del todo convincente. Si tuviera que arriesgar una explicación coherente, me decantaría por pensar que más allá de las triquiñuelas estratégicas a cargo de ambos contendientes, los que se consideran guardianes de las esencias independentistas, se resisten a que un recien converso, lidere un proceso que consideran les corresponde por méritos y antigüedad.

Tenemos tendencia a mirarnos obsesivamente en el ombligo europeo y algunas coordenadas globales pueden pasarnos desapercibidas. Cataluña no será un estado independiente -y aceptado en el concierto internacional-, si Estados Unidos no da la venia. De ahí, los ingentes esfuerzos diplomáticos que está desplegando el Estado español para evitarlo.  Los países democráticos, estarán atentos  al impacto mediático del proceso electoral  y a su constatable dimensión plebiscitaria. En ningún caso entrarán a valorar los argumentos correctores de carácter coral esgrimidos por la variopinta tropa independentista. Supongo que a estas alturas ya todo el mundo tiene claro, que la independencia no depende de que unos la quieran, sino de que los que tienen voz en el mundo, la reconozcan.

Un veterano periodista barcelonés, coincidió hace unas semanas en Madrid con el prejubilado Pérez Rubalcaba. Le preguntó si en Madrid era motivo de preocupación la situación en Cataluña y la respuesta del dimisionario político le dejó estupefacto: En los últimos años, tan solo en una ocasión, tanto el PP como nosotros, estuvimos realmente preocupados. Fue el 30 de setiembre de 2005. Aquel día se encendieron todas las alarmas. Excepto 3 diputados de Ciudadanos, los parlamentarios catalanes, cerraron filas, aprobando el Estatut que Rodríguez Zapatero se había comprometido a apoyar. Incluso el PPC de Josep Piqué había suscrito parte del articulado que a la postre, sería el detonante de su destitución. Lo único que produce auténtico pánico en Madrid, es la unidad sin fisuras de las fuerzas políticas de Cataluña.

Más allá de cuál sea el desenlace de esta tragicomedia, una cosa parece bastante clara; Oriol Junqueras ha pecado de bisoñez política y según parece, sus asesores tampoco se muestran excesivamente bregados, tras la enésima renovación experimentada en el partido de Macià y Companys. Las encuestas están evidenciando un incipiente aunque sostenido trasvase del voto soberanista en favor del Presidente. Ante este goteo, es lógico que Mas no tenga ninguna prisa en convocar las elecciones, aunque está cantado que  efectuará la convocatoria, para que se celebren antes de las municipales. Es altamente improbable que Junqueras se pliega a la lista unitaria y todavía más difícil que Artur Mas ceda en sus pretensiones ya que conjuga la iniciativa de la propuesta, la capacidad de convocatoria electoral  y la convicción en la fórmula. Si Junqueras sigue en sus trece, se presentarán al fin dos listas con incorporación de notables en cada una de ellas. Se echarán mutuamente las culpas si el resultado no es el esperado -lo cual entra dentro de lo probable,  habida cuenta de que los escenarios de fricción nunca fueron los mejores aliados de las victorias-. No hay que descartar que el proceso soberanista pueda ser sustituido por la fuerza centrífuga de un proceso hispano renovador con pies de barro, que posiblemente no llegue a gobernar en España, pero que acumula suficiente potencial para abortar a medio plazo la autodeterminación de Cataluña. No es lo que esperaban ni siquiera los incondicionales del Keep Calm,  pero así lo habrán querido los dioses que sucediera. 2015 puede ser el año que consagre definitivamente a José María Aznar como el gran profeta del catalanismo en la intimidad.

EL FUTURO DE CATALUÑA Y EL JUICIO DE SALOMÓN (I)

No se trata de comprometerse de por vida, sino simplemente de saltar la valla”

Dentro de poco se cumplirán 3 años de mi llegada a Cataluña y el puñado de benevolentes lectores que se han constituido en cómplices de mis aventuras,  saben del paralelismo entre mis ansias de libertad personal en confluencia con las aspiraciones colectivas de una gran mayoría de catalanes. Desde 2012 hemos transitado juntos de victoria en victoria. Alcancé mi definitiva libertad al precio de renunciar a una vida más cómoda -un precio que ahora se me antoja regalado-. Por su parte, muchos catalanes rozaron el cielo el 9 de noviembre de 2014 y aquel día, se sintieron soberanos con todo el derecho del mundo. Probaron de la fruta del árbol prohibido; asumieron el riesgo de que les fuera vedado disfrutar de las delicias del paraíso español y  también la condena de vagar en sinuosa libertad, quien sabe si por ignotos y escabrosos espacios.

Debo alertarles de que me debato entre una ventaja y un inconveniente -que en mi caso entra dentro de la más pura lógica-. No rindo vasallaje a ninguna organización política y tal circunstancia provoca que por definición –y tal como están las cosas-, es del todo imposible que mi opinión resulte  grata a tirios y troyanos (ahora empiezo a entender a los jueces).

SALOMÓN      Empezaré por traer a colación, un suceso que nadie que sintonice con la sensatez  puede ignorar: El 2 de diciembre de 2014, un político de gran proyección -pero todavía rehén del aparato de un partido de raíz asamblearia-, subió al estrado del Palau de Congressos de Barcelona y cuando el personal fue capaz de traducir su mensaje, el soberanismo se dividió en dos. En un bando los militantes y simpatizantes de ERC y en el otro,  prácticamente,  el resto del mundo soberanista. ¿Estaba obligado Mas a contarles los detalles del 9N alternativo a Junqueras y a Herrera después de que estos le dieran la espalda?  ¿Fue este el motivo que enrabietó a Junqueras y le llevó a presentar una enmienda a la totalidad a la propuesta de Mas?  ¿No hubiera sido más lógico que ambos se hubiesen encerrado en un despacho y no hubieran salido de él, hasta haber alcanzado un acuerdo de mínimos? Debo ser una ingenua, pero aunque estemos hablando de políticos, de cuando en cuando -y sin que sirva de precedente-, no debieran hacer ascos a lo obvio.

En mi caso -y al igual que otras muchas personas que callan por un exceso de prudencia y para no ahondar en las diferencias-, me manifiesto partidaria de la lista unitaria. Si he de llevar mi sinceridad más allá de lo que el deber me reclama, mi intuición de mujer, me dice que el asunto de las listas no es lo primordial en las discrepancias entre Mas y Junqueras. ¡Qué voy a decir! quisiera contentar a todo el mundo, pero no me es posible. Ni el sabio Salomón saldría airoso de un reto como este. ¡Con lo feliz que yo vivía con todos los comentarios favorables y al borde del sonrojo!

Dicen que en la guerra y en el amor todo vale y Cataluña se enfrenta a un reto  que tiene algo de guerra y bastante de amor y desde luego no puede permitirse el lujo de desdeñar ninguna de las ventajas que le brinda tal dualidad. Ni siquiera las que corresponden al lado oscuro del ser humano.

Enfrentarse a los propios defectos, es un sano ejercicio y en este caso, el defecto que nos ocupa, cabe catalogarlo como de amplio espectro. Se llama caudillismo y es consustancial con los países meridionales; una inercia gregaria que lejos de ser repudiada, debiera ser reconducida y puesta al servicio de las mejores causas. Guste más o menos, Macià, Franco, Suárez, González, Pujol, Aznar, Esperanza Aguirre y Pablo Iglesias -en ámbitos locales o generalistas-, han sido beneficiarios de este síndrome gregario. Pese a no resultar especialmente glorioso, es el primer argumento a favor de la lista unitaria. Lo respaldan proyecciones estadísticas avaladas por el contrastado efecto Bandwagon o efecto arrastre. En casi todas las convocatorias electorales, existe un grupo relevante de ciudadanos, que modifica sus premisas electorales de acuerdo con la corriente mayoritaria. En síntesis, estamos hablando de comportamientos humanos, cuyas peculiaridades  corresponde matizar atendiendo a los distintos enclaves geográficos y sociológicos en los que se desarrolla. Los analistas de la opción unitaria en el caso catalán, defienden que el efecto Bandwagon, compensa sobradamente la hipotética ventaja de unas listas separadas que propugnan reclutar un voto de izquierda, que se supone no votaría nunca a Mas, pero que con toda probabilidad recogería la CUP, ya que no se trata de comprometerse de por vida, sino simplemente de saltar la valla. Por más paños calientes que queramos aplicar, se hace muy difícil disimular, que estamos inmersos en una pugna partidista y evidentemente desviada del objetivo prioritario. En esta línea, no es ninguna sorpresa que Quim Arrufat de la CUP, se haya manifestado partidario de la lista unitaria –entre Mas y Junqueras, claro-.  Una cosa parece estar clara; cuanto más se parezcan estas elecciones a unas autonómicas, peor para Cataluña y mejor para Podemos.

Lo malo de los conflictos políticos con planteamientos a priori divergentes, es que ninguna de las partes puede garantizar que sus argumentos sean extrapolables a la realidad postelectoral. Estos comportamientos serían totalmente legítimos en el caso de que los partidos fueran los responsables últimos de sus fracasos y aciertos, pero lo que ahora está en juego más que nunca, es el futuro de nuestros hijos y nietos. Con el añadido de que en los últimos años, mucha gente se ha dejado la piel en pos de este objetivo.

9N, PIEL DE GALLINA

No fui a votar el 9-N. No por falta de ganas, sino porque pese a estar empadronada en Cataluña, todavía en mi documento de identidad figura mi anterior domicilio español. No creo que sea fácil para mucha gente, hacerse una idea de la alegría  que se desborda dentro de mí, tras haber podido liberarme de una situación personal extremadamente compleja, en donde la oscuridad y la hipocresía conforman  los ejes de un estrato social endogámico, orgulloso de su caspa y reñido con el menor concepto de libertad personal.

Se dice que somos los peores analistas de nosotros mismos y es muy posible que yo sea víctima del síndrome del converso, pero la sensación de descompresión es tan gratificante para mí, que lo que menos me importa en estos momentos es el calificativo que puedan adjudicarme.

Twitter57b2f5f       El hecho de que no estuviera habilitada para votar el domingo, no significa ni mucho menos que renunciara a participar de esta gran orgía catalana de la libertad, que no lograron atenuar ni el secular dogmatismo gubernamental, ni un tiempo inestable. En los ojos de la gran mayoría de personas con las que me crucé, se atisbaba el indisimulable brillo de una sonrisa transgresora. Posiblemente muchos de ellos no habían vuelto a disfrutar de tan gratificante sensación desde sus años de pubertad.

La noche previa a la jornada reivindicativa fue para algunos, lo más parecido a una noche de reyes. Me llamó la atención que a más de un amigo, le costara controlar sus nervios y contara cada minuto que faltaba para poder ir a votar. Les pregunté y me confesaron que experimentaban  la sensación de ir a votar por primera vez.

Dicen que la necesidad aviva el ingenio y mis ansias de paladear los aires de libertad en comunión con otras personas no conocen límites. La mejor manera que encontré para disfrutarlos, fue apuntándome como periodista voluntaria a una televisión, para ir remitiendo datos e impresiones durante el transcurso de la jornada. Una experiencia que acabó siendo realmente inolvidable.

Twitterb08e671        Si dijera que durante mi periplo por distintas mesas logré contener la emoción, mentiría. Vi a ancianos con mirada ilusionada; a gente abrazándose tras haber votado; a una señora besando a los miembros de la mesa; a vecinos de cola departiendo como si se hubieran conocido de toda la vida. Sin embargo, la anécdota más impactante me la relató un compañero que también ejercía de reportero voluntario: un anciano fue a votar antes de asistir al entierro de su esposa. “Ella hubiera sido la primera en venir a votar” , dijo conteniendo a duras penas sus lágrimas (foto de abajo). Todo aquello solo podía definirse como complicidad y dignidad de un pueblo. No me pregunten si era legal o ilegal; solo sé que no había visto nada parecido en toda mi vida.

La participación se situará alrededor de los 2,4 millones cuando hayan votado los rezagados. Cualquiera con dos dedos de frente sabe que lo del 9-N fue una exhibición de firmeza popular sin precedentes. No fue una votación más; fue entre otras cosas, un desplante en toda regla al mismo Tribunal Constitucional que cuatro años y cuatro meses antes, había dictaminado que el voto de los catalanes en un referéndum con todas las bendiciones legales, era papel mojado.

VIEJO      Tratar de restarle méritos a aquel estallido de libertad y democracia, solo se entiende si va dirigido a los sectarios de turno. La mayoría absoluta de la que disfruta el PP, se logró con el mismo porcentaje de votos que obtuvo el SI-SI en Cataluña el pasado domingo. Sin embargo, lo más relevante desde mi punto de vista, fue que en esta ocasión, los votos pro independencia, han superado en 260.000 a los que obtuvieron el grueso de fuerzas soberanistas en las pasadas elecciones autonómicas y eso ha sucedido en un ambiente de amenazas por parte del gobierno central y bajo la reiterada consigna de que la votación no servía para nada. Tan solo un gobierno zombi puede ignorar esta incontestable realidad. Mi impresión es que cada día que pasa, la situación se consolida más irreversible.

Lo que carece de cualquier sentido es que los 3,5 millones que no han votado se los adjudique una opción determinada. Parece más sensato partir de la hipótesis de que en un referéndum con pregunta binaria o en una convocatoria plebiscitaria,  1/3 de esta mayoría silenciosa se decantara por el no;  1/3 se manifestara favorable al sí y 1/3 se mantuviera en la abstención; lo cual nos arroja la cifra de 3,2 millones votos independentistas, 1,4 millones de votos unionistas y 1,2 millones que irían a la abstención.  Es muy complicado obligar a más de 3 millones de catalanes a que se sientan españoles a la fuerza. Claro que eso es tan solo mi humilde opinión.

 

 

 

 

 

 

 

BUSCANDO UNA EXPLICACIÓN

Katja es una amable lectora alemana que ha escrito un post en el blog que me llamó la atención y que podréis localizar en el artículo de “40 años ignorando la realidad de Cataluña”.  Decidí que merecía una contestación a pesar de que no se dirigiera directamente a mí. Lo cierto es que se me fue la mano y la contestación me ha dado para una nueva entrada en el blog.

Costa Brava    Estimada Katja: Ojalá supiera expresarme yo en alemán tan bien como lo haces tú en castellano. A pesar de tener mis motivos, no acumulo tantas sensaciones negativas como Isabel. Desde que rompí con mi pasado, me propuse no reservarle el mínimo espacio al rencor . Tu comentario me ha llamado la atención, ya que no eres ni la primera ni la segunda persona llegada de otro país, que me ha hecho partícipe de  tu misma perplejidad. Yo me lo he preguntado también algunas veces -y seguro que podríamos debatirlo durante horas-, aunque  para encarar este tipo de cuestiones, prefiero refugiarme en la síntesis.

Una de las cosas que me llamaron la atención al poco de llegar, fue que la mayoría de catalanes mínimamente informados y concienciados, no tienen la menor duda de que forman parte de una nación; la nación catalana. Una constatación que corroboran historiadores y académicos que ejercen honestamente como tales. Es una deformación intelectual llamar a alguien nacionalista solo por sentirse miembro de una nación. En el Parlament catalán todos los grupos políticos -a excepción de PP y Ciudadanos-, parten del supuesto de que Cataluña es una nación. Incluso la propia Constitución española, con la boca pequeña, la reconoce como nacionalidad histórica. Digo con la boca pequeña, porque hasta que llegué a esta tierra, nunca oí decírselo a nadie. He preguntado por ahí, y me he sorprendido cuando un amigo que es un catalán “reposado” me ha respondido que lo que define su sentimiento de catalán es la voluntad de serlo. Al principio me sorprendió esta respuesta aparentemente simplista, pero con el tiempo me he dado cuenta que tiene una profundidad a la que solo puede accederse desde la experiencia propia y la transmisión oral recibida de los mayores. Recuperando pues la síntesis de la que hablaba, he llegado a la conclusión de que existen dos clases de naciones; las que se empeñan en fagocitar a otras y las que únicamente pretenden que les dejen vivir en paz y decidir su propio destino. Es posible que por ahí  pudiera explicarse lo de ¡catalanos marranos! (no se me ocurre otra explicación). Lo que sí sé por propia experiencia, es que España hunde sus raíces en el caciquismo y los caciques acostumbran a llevar muy mal que los que consideran sus vasallos pretendan emanciparse. Estoy convencida de que uno de los principales ingredientes que me están uniendo cada vez más con esta tierra, tiene que ver con mi cruda experiencia en el escenario familiar anterior, donde me sentí como una microscópica y maltratada Cataluña. Dicen que la confluencia en el sufrimiento une. Sea como fuere, por enésima vez, he de reconocer mi fascinación por este pueblo catalán que por encima de todo se me antoja un crisol de voluntades.

40 AÑOS IGNORANDO LA REALIDAD DE CATALUÑA

Me he pasado un mes largo fuera de Cataluña tratando de arreglar los flecos que comportan una decisión y un cambio radical de vida. Ya sabéis; cosas de abogados y notarios que se han traducido en la renuncia de unos bienes materiales que han sido el coste de mi libertad. Lo doy por bien empleado.

Todo ello ha ocasionado entre otras cosas, que no atendiera como es debido este blog y es posible que haya perdido algún amigo incipiente.

Debo confesar que he vuelto anonadada. No es podéis imaginar lo que representa haber vivido durante dos años y medio la realidad de Cataluña y regresar al pozo de mis desdichas. Supongo que en una situación normalizada no hubiera sido lo mismo, pero aquí y ahora, el hecho de haber decidido rehacer mi vida precisamente en Cataluña, ha supuesto doble ración de maledicencia que he podido sobrellevar con mucha resignación y gracias a una doble y cotidiana ración de yoga.

LIBERTAD    Voy a haceros una confidencia: soy una nostálgica y las texturas y los olores son sensaciones que forman parte de lo que soy. No puedo desengancharme de la prensa escrita. Desde que llegué a Cataluña, me propuse leer periódicos en catalán. Pensé que era un buen método para ir aprendiendo poco a poco el idioma. He podido constatar que  cada medio se identifica con una determinada línea editorial, pero en ningún momento he detectado voluntad tendenciosa. No es el caso de la prensa que  llega al  lugar de donde vengo –no voy a citarlo para no hacer sangre en un momento especialmente delicado-. Allí tenía que elegir entre ABC, El Mundo ó La Razón ó entre el Mundo, La Razón ó ABC. Durante años he leído con asiduidad uno de ellos. Nunca me planteé  poner en tela de juicio su veracidad. Tras la experiencia vivida en Cataluña y regresar a mis orígenes,  no he podido por menos que echarme las manos a la cabeza, al constatar  el nivel de manipulación ejercida. Simplemente mienten; están obsesionados por  transmitir a la población española, una realidad totalmente tergiversada de la Cataluña que he conocido y que en consecuencia he empezado a querer. No hace falta ser excesivamente despierta, para deducir que clase de intereses se esconden tras ese tipo de actuaciones. Vilipendiando a Cataluña, se obtienen jugosos resultados electorales de una población española a la que previamente se ha convencido de que Cataluña es la fuente de todos los males. Regreso indignada y al mismo tiempo asombrada de cómo he podido convivir durante tantos años con una falacia que me había pasado totalmente  desapercibida. Me resisto a creer que soy un bicho raro y pienso que si muchos españoles tuvieran la oportunidad de vivir mi experiencia, llegarían a mis mismas conclusiones. Mientras eso no pasa, solo he podido detectar odio en una parte y esperanza en la otra. Cualquiera que esté interesado en corroborar esta evidencia, no tiene más que hacer el tránsito que yo misma he tenido que hacer, empujada por las circunstancias. Es un placer haber regresado a mi casa de acogida.

LAS APARIENCIAS ENGAÑAN; SOBRE TODO SI SE TRATA DE CATALUÑA

Esta semana dejaré el protagonismo a un personaje que descubrí en la biblioteca de mi padre y por dicha razón, nada sospechoso de alejarse un milímetro del pensamiento conservador. Mi juventud transcurrió escudriñando cada uno de los tomos, con la esperanza de encontrar -entre unos autores escogidos por motivos ideológicos-, algún desliz liberador que permitiera un respiro a mi alma atormentada por la intransigencia. En un principio no me consideraba con autoridad moral suficiente, para echar nada en cara a mis progenitores, porque a pesar de que eran auténticos integristas del nacional-catolicismo -20 años después de Franco-, estaban realmente convencidos de que lo que hacían era lo correcto. No se sentían ni mucho menos aislados; vivían su mundo en un medio totalmente propicio, dentro de una determinada burguesía madrileño-vallisoletana. Ahora sin embargo dudo y pienso que mi juicio ha podido pecar de excesivamente indulgente. Demasiadas veces me he preguntado: ¿Cuántas barbaridades se habrán cometido en el mundo por parte de unos protagonistas que consideraban que hacían lo correcto? Esta duda seguirá persiguiéndome,  pero hay algo que por mucho que lo intento no he podido perdonarles: que me casarán -recién salida de una adolescencia prácticamente secuestrada-, con un oficial de la guardia civil que ha robado y dañado los mejores años de mi vida. Ya sé que puedo aparecer como una pija tonta a los ojos de muchas personas que han vivido en un mundo completamente distinto al mío, pero creo que nadie está legitimado para  juzgar si no ha pasado por la misma experiencia.

Franco-Fraga    Casi sin darme cuenta, me voy por las ramas. He encontrado en este blog una válvula de escape para liberar mis traumas. Mi intención era lanzarlos al aire sin más; una especie de ritual purificador, pero poco a poco, mi preocupación ha ido en aumento al constatar que no solo existen personas respetuosas, interesadas en mis vivencias, sino que además me hacen llegar mensajes de aliento. No tengo palabras; amo a los catalanes.

Volvamos al personaje del que les hablaba al principio: En 1905 empezó su colaboración en ABC y en 1914 se vino a Barcelona, ciudad donde no todo el mundo conoce que se fraguó la generación del 98. Sus escritos en La Vanguardia adquirieron  gran relevancia. Fue 5 veces diputado y ejerció de subsecretario de instrucción pública. Se negó a aceptar cargos políticos del dictador Primo de Rivera. En 1924 fue elegido miembro de la Real Academia Española. Al estallar la Guerra huyó de Madrid perseguido por el Frente Popular y se refugió en Francia. Al terminar la contienda, fue agasajado por el franquismo (es por este motivo que mi padre le dio entrada  en su biblioteca).

¿Cual es la noticia? Pues que a pesar de todos los pesares escribió esto sobre Cataluña:

 “Para decidir en el asunto Cataluña se puede leer o no leer; se puede leer mucho o no leer nada. Si no se lee nada, se acepta el resultado de un largo proceso de siete siglos y se da el fallo favorable a Cataluña. Todas las disciplinas: la historia, el derecho, la filosofía de la historia, la historia del derecho, la estética, la etnografía, el folklore, la poesía erudita, la poesía popular, la novela, la sociología, el derecho consuetudinario, la filología; todas las disciplinas, en suma, estudiadas para demostrar que Cataluña tiene una vitalidad propia, que Cataluña es una nación. Las teorías que antaño corrían como válidas han sido reemplazadas por teorías nuevas. Creíamos conocer el ideario de los catalanistas, y tenemos que estudiar de nuevo sus programas; otras doctrinas están ahora en curso. Los hombres se suceden y las ideas también. Seguir las fluctuaciones de la nación catalana desde la Edad Media hasta el presente es contemplar el más bello panorama. Una historia de siete o más siglos y cuatro centurias de inquietud. De inquietud para Cataluña y de preocupación para el resto de España. No ha habido sosiego ni para Cataluña ni para el resto de España en este largo periodo. Y es hora de que la inquietud y la preocupación terminen. Cataluña tiene derecho a vivir su vida. El resto de España debe, sin más dilación, hacer que Cataluña viva su vida. ¡Que acabe la fiebre de cuatro siglos! Todo debe hacerse con elegancia y pulcritud”

Azorin II    Por cierto, se me olvidaba; el personaje se llamaba José Augusto Trinidad Martinez Ruiz, un nombre si cabe, tan rimbombante como el mío, aunque a mí, mis amigos me conocen como Pili y a él todo el mundo lo conoce como Azorin.

 

 

 

¿PODEMOS CON CATALUÑA?

Después de la experiencia traumática y pseudo-castrense que me ha tocado vivir, la incipiente estancia en Cataluña supone para mí, un auténtico bálsamo. Me siento libre como un pajarillo; tanto, que incluso en ocasiones me permito vociferar mis intuiciones: No me cabe la menor duda de que en un par de convocatorias electorales, Podemos se comerá con patatas a PSOE e IU. Parece osada tal aseveración ¿verdad?, pues estoy dispuesta a aceptar apuestas.

Pablo Iglesias  Antes de que la formación liderada por Pablo Iglesias culmine su redentora misión, ya podemos anotar en su haber otros servicios prestados a la sociedad. Ha frenado el crecimiento de partidos como UPyD y Ciudadanos que actúan como marca blanca de un sistema que ya todo el mundo conoce como “The caste”. Muy probablemente esta casta forzará la fusión de sus dos engendros políticos  para poder utilizarlos como muletilla electoral.   Indirectamente y por el principio de los vasos comunicantes, ha neutralizado también a los neofascistas de VOX en cuyo seno han empezado a aparecer las primeras disensiones. Tanto UPyD como Ciudadanos han estado a punto de hacer realidad sus sueños más húmedos, consistentes en sustituir a los partidos nacionalistas en el papel de bisagra en el Congreso de los Diputados. Cuando estaban a punto de ver concretadas sus aspiraciones oníricas, irrumpieron en el escenario político los chicos de Iglesias y les  pasaron por encima. Al final se ha demostrado que ni Diez ni Rivera estuvieron del todo acertados al analizar el espectro político español. Entre un populismo de derechas y otro de izquierdas, los españoles siempre se decantarán por este último, a pesar de que la reformista involutiva (Diez) y la esperanza blanca del lerrouxismo (Rivera), hayan hecho denodados esfuerzos en pos de la ambigüedad.

Entre mis amigos del ala soberanista, detecto ciertas prevenciones respecto a Podemos (Podem en Cataluña). Me pongo en su piel tratando de asumir sus aspiraciones secesionistas y solo encuentro ventajas en la sustitución del PSC-PSOE por Podemos; relevo que solo un milagro evitará que se produzca.

Personalmente coincido al 100% con el diagnostico que hace el partido de Iglesias de la deplorable situación en la que se encuentra ese conglomerado de pueblos denominado España, abducido por una oligarquía postfranquista a la que se ha entregado con armas y bagajes una clase política absolutamente deprimente. Es notoria la influencia intelectual que Ramón Cotarelo ha ejercido sobre algunos de los dirigentes, de Podemos, imbuyéndoles unas esencias democráticas que cabe esperar no se queden en pura declaración de intenciones. La prueba de fuego tendrá que ver con su capacidad para  sortear la inevitable contaminación que les amenazará de por vida.

Otra cosa es la terapia prescrita, con la que siendo generosa solo coincido en un 50%. Podría mostrarme más benévola en el supuesto de que el mundo cambiara como un calcetín antes de que tuvieran alguna responsabilidad de gobierno, pero si no es así, habrá que convenir que el grado de utopía de su programa es elevado y difícilmente encajable en el diseño económico de nuestro entorno.

Diez-Rivera    En cualquier caso, lo sustantivo de Podemos no es su voluntarioso programa, sino su enorme potencial regenerador de la política española. Cataluña gana una izquierda respetuosa con el derecho de autodeterminación de los pueblos en sustitución de un socialismo totalmente desnortado. No es razón suficiente, pero sí necesaria para que circule el aire de una auténtica democracia.

Particularmente ni Podemos ni Podem  provocan en mí ninguna duda trascendente, ya que las percepciones que llevaba en mi mochila cuando llegué a Cataluña -respecto al infumable Estado español-, añadidas a las conclusiones empíricas acumuladas desde que me asenté en esta tierra, han conformado mi decisión solidaria e inquebrantable. Votaré un doble sí en la consulta y votaré a un partido soberanista en cualquier elección que se produzca a partir de este momento. Me da lo mismo que los representantes en el Congreso español estén a favor o en contra de la independencia de Cataluña; lo que entiendo  interesa a todos los catalanes que se preocupen por el bienestar de los suyos –sean de adopción o de nacimiento-, es que los partidos españoles se muestren respetuosos con el derecho de autodeterminación de los pueblos y en consecuencia con el  derecho a decidir de los catalanes.

“Si España no negocia una separación amistosa, se convertirá en un estado de segunda fila”

 ARTICULO OPEN DEMOCRACY -2

Eso no lo ha dicho ningún desinformado, fue escrito ayer 14 de agosto en Open Democracy, la más prestigiosa página de debate sobre política internacional. Cuenta con colaboradores de la talla de Kofi Annan, George Soros, Paul Rogers (Global Security) ó Mary Kaldor (Human Security), entre otros. Recomienda al Gobierno de España que cambie de forma inmediata y  radicalmente de política, en la linea de Gran Bretaña, si no quiere enfrentarse a medio plazo a la inevitable independencia de Cataluña.  Open Democracy recuerda a Rajoy que, además de perder su comunidad más rica, su segunda ciudad y su principal puerto, también perdería una de sus únicas conexiones por carretera y ferrocarril con el resto de Europa -el acceso por el País Vasco, queda descartado después de que la UE desestimara el corredor central-. Todo ello podría convertir a España en un país de segunda; un hecho humillante para una nación que desde hace siglos se considera una potencia.

Open Democracy recuerda que tanto el once de setiembre de 2012 como el mismo día de 2013, un porcentaje más que relevante de la población de Cataluña, se manifestó reclamando su independencia. Hace hincapié en la diversidad de perfiles que se están sumando a la causa secesionista, en especial los llamados nuevos catalanes procedentes tanto del  resto del Estado como del extranjero (doy fe de ello).

 Este medio de debate recrimina el inmovilismo del que hace gala el gobierno español. Se hace eco de la manipulación de los derechos culturales y lingüísticos de los catalanes así como del maltrato económico del que son principales víctimas, sus ciudadanos más desfavorecidos. Compara estos comportamientos con la postura del gobierno británico, que ha aceptado la celebración del referéndum escocés defendiendo legítimamente la postura del no.

El artículo, firmado por Patrice de Beer, afirma que el gobierno y los medios de Madrid hace tiempo que se han pasado de la raya. El proceso es imparable –dice-, y denuncia la postura antidemocrática del gobierno de Rajoy, destacando que los políticos españoles y los medios de la capital han sobrepasado los límites de lo éticamente aceptable, tildando a los partidarios de la autodeterminación de nazis e insultando gravemente al Presidente Artur Mas.

 Afirma de Beer, que Rajoy está paralizado por el ala radical de su partido liderada por Aznar, mientras que los socialistas españoles son conscientes de que no volverán a ganar sin los votos catalanes. Finalmente, asegura que el caso Pujol no afectará el proceso porque el ex presidente no es ni mucho menos el más corrupto de los políticos españoles. 

Ingenuidad catalana

Ignoro si se trata de un atributo socio-cultural o solo afecta a lo que aquí se conoce cómo “el proceso”. Desde que llegué a estas tierras – hace ahora dos años y medio-, vengo alertando de este presunto déficit a todo aquel que quiera escucharme, pero no he tropezado todavía con nadie con capacidad suficiente para ponerle remedio. La mayoría de opinadores -pero sobre todo la facción puente aéreo y tercera vía-, se sorprendían y hacían mil cábalas preguntándose cómo era posible que el gobierno español, no solo no reaccionara ante unos sucesos potencialmente capaces de adquirir una dimensión histórica -tal vez irreversible-, sino que ni tan siquiera pestañeara. Probablemente, el tancredismo congénito de Mariano Rajoy hizo creer a algunos que se correspondía con una apuesta personal del registrador gallego, pero nada más lejos de la realidad. Solo tenían que haber prestado un poco de atención a una historia que se repite una y otra vez y extraer de ella las oportunas conclusiones. La utilización de mercenarios, la figura del esbirro y la traición de las concubinas, han estado siempre presentes en los momentos cruciales de la historia de España y ha sido la baza que secularmente y con indudable éxito, han venido jugando reyes y gobernantes españoles.

Bertrand  Desde Vellido Dolfos y Bertrand du Guesclin, hasta la novia despechada que le salió rana al retoño de Jordi Pujol ó el bancario andorrano infiel con sed de venganza, interpretan perfectamente el papel que les tiene reservado la historia. Mientras los miembros del “Consell Assessor” se dejaban las pestañas cumplimentando informes, tratando de revestir legalmente una consulta reclamada por una abrumadora mayoría de los ciudadanos de Cataluña, las alcantarillas del Estado funcionaban  a pleno rendimiento reclutando a un batallón de quintacolumnistas dispuestos a venderse en tiempos difíciles, por un plato de lentejas. Lo del Tribunal Constitucional y el artículo 155 de la Constitución son planes alternativos para utilizar solo en caso de emergencia. Y lo de la democracia española, una auténtica quimera, siempre atada y bien atada.

novia  El desequilibrio de fuerzas es muy acusado. Los recursos del Estado dedicados a sabotear el proceso de autodeterminación de Cataluña se nutren de unos fondos reservados que son prácticamente ilimitados. Un gobierno con mayoría absoluta en el Congreso, no tiene demasiados problemas en hacer nuevas dotaciones en función de sus necesidades. El CESID sospechaba que los fondos acumulados por la familia Pujol, podían ser utilizados para contrarrestar los efectos de esta ofensiva y no han dudado en lanzar contra ellos todos los efectivos de la UDEF. Los especialistas del Estado, que calibran objetivamente la situación y que trabajan en el anonimato, saben muy bien que en esta apuesta,  a España le va la vida. La ausencia de Cataluña representa prácticamente el hundimiento del Estado español en el ranking de los países industrializados, con todas las repercusiones que esta situación conlleva.

Están decididos a apurar todos los medios legales e ilegales para evitar la emancipación de Cataluña. Conocen los puntos débiles de los catalanes y además están decididos a no hacer prisioneros. Disponen sin limitaciones del mejor apoyo demoscópico y saben muy bien que el concepto de integridad enraizada en la cultura catalana puede convertirse en su talón de Aquiles. Han constatado a lo largo de los últimos años, que los casos de corrupción no hacen mella en su electorado de Madrid, Valencia y Baleares, pero saben muy bien que -como en tantas otras cosas-, en Cataluña las cosas son sustancialmente diferentes. Cuentan con que una buena parte del electorado catalán pasará factura a sus líderes políticos tan solo con la sospecha de que su comportamiento no haya sido del todo edificante. Es lo que palpo y lo que intuyo a mi alrededor.